Paso de Cristo


El paso de Nuestro Padre Jesús del Calvario, de grandes y barrocas proporciones, lo contrató el hermano mayor José María Gutiérrez Casares con el tallista sevillano Manuel Guzmán Bejarano el 1 de mayo de 1985 para ser realizado en madera de flandes. Incluía canastilla, respiraderos, maniguetas, cuatro candelabros de nueve luces y dos de cinco.


El excelente dorado fue realizado en pan de oro fino de ley por Manuel Calvo Camacho entre 1989 y 1992, estudiando pulcra y artísticamente el contraste de brillos y mates, para de esa forma conseguir una obra perfecta, policromado y estofado de las florecillas de la crestería, siendo este policromado estudiado al máximo en sus tonos de color, para así lograr un conjunto armónico en colorido en oro.


Tanto los respiraderos como el canasto son una labor de talla a base de paños calados que alteran con macollas de acanto o medallones con óvalos relivarios. Los paños se adornan con frutas en los respiraderos y con pequeños óvalos en la canastilla y las macollas bajas, con cabezas querubes. En general, los respiraderos se inspiran más directamente en el Barroco dieciochesco, mientras que la canastilla acusa la tradición de los grandes canastos sevillanos del XVII, con planta sinuosa y un perfil de toro muy desarrollado con ocho bulbos, en las esquinas y en los ejes principales.


Los relieves del canasto representan, en los ejes, las imágenes de San Lorenzo, titular de la cofradía; San Roque, titular de la capilla en la que recibe culto el Señor del Calvario; San Álvaro de Córdoba, introductor en Occidente del ejercicio del Vía Crucis; y San Fernando, conquistador de Córdoba. En las esquinas figuran los símbolos de los Evangelistas. Los ocho óvalos se contrataron con Manuel Guzmán Fernández en 1990. La canastilla se completa con símbolos pasionistas en los entrepaños costeros y espejos decorativos en los de frente y trasera.


En los respiraderos va de frente el escudo de la Hermandad, atrás el lábaro, en los costeros el paño de la Verónica y el cáliz con espigas; en las esquinas símbolos pasionistas.


Los candelabros arbóreos completan el conjunto con especial vistosidad. Los guardabrisas están rematados con 46 coronillas de orfebrería realizados por los talleres de los Hermanos Juan Fernández en 1989.


En la parte trasera figura una escultura, realizada por Miguel Ángel González Jurado en 2003, de dos ángeles que simulan el abrazo a la cruz en ademán de consolar el esfuerzo de Nuestro Señor Jesucristo.


El llamador está diseñado por José Carlos Rubio Valverde y realizado en plata de ley en el año 2011.


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