A partir de 1937, la Hermandad reanudó su actividad y actos de culto, así como la procesión del Miércoles Santo, organizados ese año por el rector de la parroquia con la ayuda de varios feligreses.
Al siguiente año, la Cofradía cogió impulso y presentó en la salida procesional la novedad de un nuevo palio en tisú de plata, encaje de oro y terciopelo fino verde, con colgantes de plata y lágrimas de cristal, y cinco pinturas y golondrinas. Fue realizado bajo la dirección artística de Juan Martínez Cerrillo y dirección técnica y trabajo de Carmen Retamosa del Real, con la ayuda en la confección de varias señoritas de la feligresía de San Lorenzo. Asimismo, estrenó los varales del palio ejecutados en los talleres de platería de Francisco Ruiz Ruiz “La Milagrosa” y lució el paso del Señor por primera vez una escultura de la Verónica, realizada por Juan Martínez Cerrillo. Además, se modificó la advocación de la Santísima Virgen a Nuestra Señora del Mayor Dolor y Esperanza, aún con la prestada dolorosa del convento-hospital de Jesús Nazareno, y se designó Camarera Mayor Honoraria a Carmen Franco Polo, quien accedió al nombramiento el 3 de marzo de 1938.